Los gatos domésticos figuran entre las peores especies invasoras no nativas del mundo. Su expansión global provoca daños ecológicos graves y documentados científicamente.
Un depredador de escala global
Los gatos se domesticaron originalmente en Oriente Medio. Desde allí se extendieron a todos los continentes y hoy viven en libertad en entornos muy distintos al de su origen. Solo en Estados Unidos, los gatos al aire libre matan aproximadamente 2,4 mil millones de aves cada año. En Australia, la cifra alcanza 377 millones de aves y 649 millones de reptiles anualmente.
Extinciones y colapso de ecosistemas
A nivel mundial, los gatos han contribuido a la extinción de al menos 63 especies de aves, mamíferos y reptiles. Su impacto es especialmente destructivo en las islas. Las especies nativas insulares no evolucionaron junto a depredadores mamíferos y carecen de mecanismos de defensa eficaces. Un solo gato puede eliminar colonias enteras de aves que anidan en el suelo.
Más allá de la depredación
El daño no se limita a la caza directa. Los gatos compiten con depredadores nativos por los mismos recursos y transmiten enfermedades como la toxoplasmosis, que afecta tanto a animales salvajes como a personas. Este triple impacto — depredación, competencia y enfermedad — desestabiliza ecosistemas enteros, no solo poblaciones individuales.



